sábado, 27 de noviembre de 2010

Para vos mi amor.

Lo más fiel que he conocido es un espejo. Como quisiera que fueras un espejo…
(Si, un espejo, sin vida.)(Un espejo, sin emociones.)(Un espejo, un espejo)
Lo único que tenés de vidrio son tus sentimientos que dejo caer al suelo para que se rompan tus sentimientos y así he desgastado por pedacitos las esquinitas de tu corazón.
…que estúpido que fueras algo tan cruel, sin poder cerrar los ojos abrir el corazón y decirme: te ves guapo mi amor.

martes, 16 de noviembre de 2010

lunes, 15 de noviembre de 2010

Mi amiga, la importante


Me gusta mucho entrenar en el gimnasio y sé del tema. Soy una persona abierta a todo tipo de amistades, sin discriminación. No conozco personas importantes para hacer el contraste de poder estar sentado con un diputado o con un ordenanza. Pero sí conozco sexo servidoras y muchas; masculino y femenino. Además conozco gente más importante que un diputado con panza y lleno de grasa, conozco leyendas de la calle, ricos en historias.

Un día después de dar mis vueltas, negocios de interés personal, fui a buscar a María, la única servidora que conozco que su nombre artístico (de trabajo) es el mismo que marca su documento de identidad.

Ella estaba parada ahí, una cuadra más abajo de donde suele estar. Cuando vio llegar el carro sonrió. Ya me conoce, ya sabe que soy yo, su amigo. Al principio fue difícil que empezara a confiar en mí, todas son así, creen que solo querés aprovecharte de ellas o tener algo gratis y no se equivocan con la mayoría. Yo me gané su confianza, nunca la toque ni le insinúe algo más que una amistad.

-Hola mi amor. Dijo ella mientras caminaba a la ventada del lado del conductor.
-Hola princesa, ¿esta muerto todo? Le pregunté mientras bajaba el volumen de la canción say yeah.
-Sí precioso, ¿que vamos a hacer hoy? Dijo esto y se apoyó con los brazos cruzados sobre la ventana.

Yo siempre la he visto muy linda, casi perfecta. Tiene unos pechos muy grandes que deja al descubierto casi en su totalidad para calentar a sus posibles clientes. Usa el cabello largo y cuando la ves de frente te da un aire de Cleopatra. El cuerpo es lo que más llama la atención, cómo una mujer de 43 años puede tener esa cintura, en la espalda baja se le marcan los famosos camanances que solo había visto en las mujeres jóvenes y delgadas. Ha, y sus botas negras que la hacen ver elegante combinadas con ese jeans azul.

-No sé mi amor, estoy cansado, acabo de ver una chera y he estado con ella toda la noche. Le dije.
-Sos un caliente papito. Dijo y se rió.

Hablamos un rato hasta que le dije que no podía estar en esa esquina, porque todos somos discretos en este ambiente. La convencí de subirte al carro y nos fuimos a un lugar más discreto.

Ahí, debajo de un árbol que hacia el lugar muy oscuro y con las ventanas del carro abiertas, saque dos cigarros. No hizo gestos que expresaran su alegría pero en su cara se vio el cambio de humor. Apresuró a sacar un encendedor de en medio de sus pechos y me encendió el cigarro que ya reposaba en mi boca, luego encendió el suyo y se acomodo en su asiento.

Hablamos de todo un poco, del día, de lo mal que estaban los negocios, de pasadas graciosas en el trabajo. Ella descansó un momento ahí, con el cigarro en su boca y los ojos cerrados, como deseando no tener que regresar a la esquina. Hicimos silencio mucho tiempo hasta que llego la hora de tener que irme. La llevé a donde la había encontrado y antes de bajarse le dije: Tenés un cuerpo muy bonito, dan ganas solo con verte pero te falta algo, te falta trasero y como el cuerpo vende podrías mejorar eso. Ella volteo a verme con una mirada seria y como preguntando de qué hablas.
-Yo podría ayudarte. Le dije
-¿Cómo? Preguntó. Y antes que yo emitiera una palabra completa interrumpió y dijo: ¿Puyandomelo?
Yo me reí mucho porque muchos hombres mienten o generan estos mitos para poder tener sexo anal con más facilidad, debido a la disposición de una mujer que quiere que su trasero crezca.
-No amor. Dije entre risas. Ella termino de bajarse y completé diciendo: con ejercicios, pero ya me hiciste reír, salú, cuidate.
-Adiós. Contesto ella caminando hacia un lugar donde no sabe si encontrará un cliente más o su último suspiro.



martes, 9 de noviembre de 2010

El sexo vende

El sexo vende. Muchas veces hemos soñado con trabajar en una porno pero no cumplimos con los requisitos, ni siquiera con el principal: PENE A LO BIGGEST.
Para todos aquellos que no somos un trípode encontré la siguiente solución de empleo.


lunes, 8 de noviembre de 2010

Teoría de los quebrantos de las expectativas: fase castigo

Todavía recuerdo lo que me hizo, a mí que nada le he hecho. Yo le hice un favor con sacarlo conmigo.

Recuerdo todo lo que paso minutos antes. Entré a la biblioteca sin ningún problema. La rutina, este es mi carné igual si no es este no importa nadie se fija en nada nadie dice nada, basta con que el que está en la entrada vea que tiene el logo de la universidad y una foto del supuesto propietario. Creo que podría ser una foto de Vicente Fernández con el bigote teñido de blanco y el encargado fingiría que ve el carné –como ha hecho con todas las personas que han entrado antes– y haría el ademán de: si, esta bien, pasá adelante.

Estuve adentro con unos amigos. Vi, sentada, a una niña que quizá tenía la misma edad que yo. Ayudé a uno de los que andaba conmigo a buscar unos libros de psicología en el primer piso. Subimos al segundo donde nos sentamos desde que entramos, me senté voltee a ver a la niña que me había llamado la atención desde un principio y después leí parte del único libro en español de Haruki Murakami existente en la biblioteca: "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo". 

Leí mucho tiempo y mientras levantaba la cabeza de vez en cuando para verla a ella, la que había robado mi atención. Estuve tanto tiempo ahí que mi nariz se puso helada por el aire, siempre que estoy ahí tengo la impresión que han dejado abiertos los refrigeradores de toda la zona. Me paré, camine tres sillas a un lado y le toqué la nariz a una amiga, quería sentir si la suya estaba igual de helada, ella se rió un poco y me ofreció sentarme en su misma silla, al lado de la ventana donde entraba un poco de sol y calentaba solo ese espacio, además, estaba de espaldas a la niña linda de la biblioteca, la que cuando quería descansar la vista, mientras leía, la veía y no era solo descansar, era refrescar y ver algo lindo, algo dulce, mejor que esos osos que te dan deseos de abrazar, es que no era un wow, no era extremada mente bonita, ni siquiera tenia cara de modelo, pero si era una lindura.

Me senté a sus espaldas y a la par de mi amiga con la que hable un rato hasta que empezó a vibrar él, el tonto, estupido, viejo y feo. Como no tenía deseos de contestar lo ignore, muchas personas no pueden hacer eso, si suena o vibra lo contestan o ven quién es porque “puede ser algo importante, talvez murió alguien”, pero no es mi caso, no soy medico ni un profeta que levanta los muertos.

Volvió a vibrar más tarde y decidí contestarlo, de todas formas ya iba de salida, termine de hablar, colgué y escuche esas risas que cómo me duele escucharlas rebotar entre las paredes de mi cabeza. No sabía el por qué de la bulla pero eran las amigas de la niña que refrescaba mi mirada un rato antes. Me miraban y se reían, primero pensé que tenía algo encima, después escuche: -y es de los que tenían antena larga. Seguido de una risa.
Solo así entendí que se reían de él, y de mí. Nunca me había dado pena andar modelos viejos, así soy yo, ahora tengo un modelo nuevo y mañana tengo uno exportado de España por Cristóbal Colon. Con este último me he tardado un poco en cambiar, pero no es nada de otro mundo, no es que quiera demostrar algo con un modelo caro. He visto personas limpia vidrios en las esquinas con mejores modelos que los que yo he tenido y eso no me causa ningún problema ni reacción. Pero en ese momento sentí que no solo mi cara se puso roja sino que también tenía deseos de que los libros me absorbieran, me tragaran, que un disparo certero saliera de un libro de Vargas Llosa y me pegara en el corazón.

Recuerdo que la niña linda interrumpió las risas y argumento: -Vos no sabes, talvez le robaron el suyo.
Y por eso la amo, la amo sin saber quien es, la amo porque salió de entre los libros con una espada y un escudo para protegerme. Que romántica aquella niña, que linda era ella.
Por eso cuando llegue a mi casa lo saque y lo castigué, no volvería a salir conmigo nunca mas, no después de lo que me hizo y cómo me sentí.